El presidente insiste en que no corregirá la política económica pese a la andanada de datos negativos.
Milei dice que no tiene “Plan B”, entonces para adaptarse cada uno deberá ajustar sus próximos presupuestos, inversiones y gastos al mismo escenario que vivimos hoy.
Los datos son contundentes en relación a que a dos terceras partes de la actividad le van mal. Pero a Milei los números le cierran. Es que con el agro, la minería, la energía y el petróleo, logra dar vuelta cualquier estadística y por lo tanto puede sostener sus argumentos.
Así, el presidente consigue que el “país le cierre” a su teoría y en el futuro pueda aspirar a escribir un libro y soñar con vivir de dar charlas académicas. Que para ello deje sin financiamiento al PAMI, a los discapacitados, no mantenga la seguridad en las rutas, o que la salida laboral sea una bicicleta o una moto… “son detalles” de “destrucción creativa”. Seguramente no tengan ni un capítulo en su libro o en sus charlas.
La inflación de agosto fue de 1,7%, la más baja en 14 meses según el INDEC
Repasemos los números.
La recaudación general se estancó, pero en agosto el IVA cedió 2% y el impuesto cheque 8%. Ambos tributos marcan directamente el pulso de la actividad.
La industria se desplomó 5% en julio al igual que la industria. Los datos de agosto son igual de malos. Ya lo adelantaron las bajas en la producción de automóviles, el desplome de los metalúrgicos y el descenso de los despachos de cemento.
Las cifras de venta en supermercados también exhiben caídas. La excusa de “una mayor venta on line” es pueril porque debiera verse en el repunte del IVA ya que todas las operaciones en línea son trazables y deben tener su factura. De no ser así, la conclusión es clara: el modelo empuja cada vez más a la economía en negro.
El dato más contundente acerca del deterioro de la economía es la caída en las expectativas de los analistas, que redujeron la proyección de crecimiento para 2026 a 2,1%. A principios de año era de 3,5%, pero algunos funcionarios del equipo económico se animaban a decir que superaría el 5%.
El propio FMI admitió que “las dos velocidades” de la economía argentina es un tema de análisis, pero aseguró que el país debe seguir por el mismo rumbo y que los beneficios se verán en el largo plazo.
En este panorama, Milei sigue diciendo que no hará ningún cambio en el programa.
Por tanto, difícilmente veamos en los próximos meses un alza firme del consumo y de los niveles de producción. Por ende, tampoco se pueden esperar cambios significativos en los niveles de empleo y en la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
El único dato favorable es la caída de la inflación, con la duda si es producto del plan general o específicamente del enfriamiento general de la economía.
El presupuesto 2027 ratifica la condición excluyente de superávit fiscal y la inexistencia de planes tendientes a forzar la actividad.
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Milei dijo que está dispuesto a perder las elecciones, pero no tocará nada de lo que viene haciendo. Con este concepto como base es que hay que comenzar a tomar decisiones de aquí a un año vista.
